Pinceladas de descontento

Vista del tráfico rodado a primeras horas de la mañana en Madrid. / E. LUNA

Amanece en Madrid la octava Huelga General de la democracia, la primera contra el Gobierno popular de Mariano Rajoy, que acaba de cumplir 100 días.

En la estación de Nuevos Ministerios, unos policías esperan la legada del tren. / E. LUNA

(Léase en azul)
Son las seis y media de la mañana del 29 de marzo de 2012 y los trenes del servicio de Metro, que duermen en las cocheras de debajo de mi ventana, salen hoy media hora más tarde de lo habitual. Pero salen, y eso ya es noticia. Se han pactado para hoy servicios mínimos del 30% de su funcionamiento habitual y el 35% en las horas punta. Sindicatos y Comunidad de Madrid coincidirán más tarde, en que estos servicios esenciales se habrán cumplido con normalidad durante toda la jornada. Incluso que, a primera hora de la mañana, han circulado más trenes de los pactados.
Me ducho y desayuno escuchando la radio, que hace periódicas valoraciones de lo que ha dado de sí la huelga a lo largo de esa madrugada. Se han producido enfrentamientos entre los piquetes sindicales y la policía en las cocheras de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) en Carabanchel y Fuencarral. A esa hora de la mañana, ya hay cuatro detenidos entre ambos centros. Son cerca de las siete y cuarto de la mañana.

Un piquete informativo se concentra frente a la puerta de un comercio. / E. LUNA

(Léase en rojo)
Esther toma un café sentada en la cocina. Se prepara para salir pronto de casa porque tiene cita con el médico. Después irá directamente al colegio concertado en el que es profesora de Física y Química. Es el día de entrega de notas a los alumnos.
De camino, se lo piensa otra vez y decide hacer huelga. Será la única en todo el colegio que no vaya a repartir los boletines de la segunda evaluación a los chavales. Forma parte del escasísimo 3% de profesores de instituciones concertadas y privadas que no han trabajado en el día de hoy, según la patronal de la enseñanza concertada.

El Mercado de Maravillas abrirá sus puertas como cualquier otro día. / E. LUNA

(Léase en fucsia)
Salgo de casa sobre las ocho menos cuarto de la mañana. El tráfico de coches es igual de intenso que cualquier otro día. Me encamino hacia el mercado de Maravillas, uno de los grandes mercados minoristas de Madrid, en la calle Bravo Murillo. A esas horas el acceso permanece cerrado y me dirijo a la puerta de entrada de mercancias. La actividad es escasa pero hay varios camiones descargando sus productos. Manuel, que está llenando de terneros un carrito de la compra, me cuenta que ellos traen la carne directamente desde Ávila y que, por lo que parece, la mayoría de los puestos del mercado abrirán hoy. “Muchos ya se han aprovisionado antes para no depender de Mercamadrid”, que ha permanecido cercado por los piquetes hasta las 3 de la madrugada. Una hora escasa más tarde, el mercado abrirá sus puertas con normalidad. A esa hora, un pequeño piquete vecinal del movimiento 15M de entre 30 y 40 personas informa a los escasos clientes que la de hoy es una “huelga de trabajo y una huelga de consumo”, mientras reparten pasquines informativos. Dentro, todos los pequeños comercios muestran su pescado, su carne, sus encurtidos, sus fiambres y sus empanadas a los escasos compradores que se acercarán hoy a llenar su cesta.

La afluencia al mercado, prácticamente nula durante todo el día. / E. LUNA

Lo mismo sucede en el mercado de Barceló, en los antiguos Jardines del Arquitecto Ribera, que visito más tarde y en las cuantiosas galerías de alimentación que me cruzo de camino hacia la Gran Vía madrileña. La tónica del día será de absoluto aburrimiento. Comerciantes charlando entre sí frente a sus puestos abastecidos de mercancías pero vacios de clientes.

Efectivos de la Policía Nacional controlan el paso a la calle Preciados. / E. LUNA

(Léase en blanco)
Por el camino recojo a Esther, que me comenta que no ha tenido ningún retraso en el médico. Lo mismo que observamos en nuestro paseo por la ciudad. Los sindicatos cifrarán el seguimiento de la huelga general en la sanidad pública madrileña entre el 66% (UGT) y el 70% (CC OO). Sin embargo, la Comunidad de Madrid dirá que el 89,7% de los trabajadores de la sanidad han acudido a sus puestos de trabajo. Mientras Esther me espera fuera, entro en un centro de salud en la calle Guzmán “El Bueno” y me paseo por los pasillos y salas de espera casi vacios. Con los nuevos presupuestos, la salud de los madrileños no parece resentirse, por ahora, tanto como su bolsillo.

Un nuevo modo de protesta: El bicipiquete. / E. LUNA

(Léase en verde)
En la calle Alberto Aguilera, nos cruzamos con un bicipiquete. Alrededor de 150 o 200 ciclistas y patinadores que van cortando el tráfico de las calles de Madrid a su paso. Curro, un integrante del grupo, dice que llevan desde las ocho de la mañana, que quedaron frente a la estación de Atocha, recorriendo las calles de la capital y que han llegado incluso a cortar la M30 durante algún tiempo. “Hasta que han llegado los antidisturbios montados en moto y nos hemos salido hacia la plaza de Ventas”, añade.

Un bicipiquete pasa por delante del escaparate de una tienda. / E. LUNA

Poco después, nos los volveremos a encontrar en la Puerta del Sol, concentrados debajo de la enorme pancarta en la que se puede leer “Quieren acabar con todo”, que cuelga frente a la sede de la Comunidad de Madrid, totalmente sitiada por policias antidisturbios. ¿No ha sido Esperanza Aguirre la que ha llamado a denunciar los posibles “actos violentos” y las “coacciones” que se cometan?

La presencia policial en el centro de Madrid, masiva durante la jornada. / E. LUNA

(Léase en negro)
En casi todas las calles, las basuras invaden las aceras. Según los sindicatos, el seguimiento de la huelga por parte de los servicios de limpieza ha sido masivo en Madrid. Negras bolsas y agentes de policia vestidos del mismo color se apelotonan delante de los establecimientos de la calle Preciados y de otras del centro, en las que los piquetes se afanan para que cierren los pequeños comercios que aun siguen abiertos. Muchos de ellos, los que han abierto antes de que pasasen los piquetes, tienen ahora las persianas a medio bajar y otros tantos no han podido abrir porque se han encontrado con las cerraduras atascadas. Hoy será un día grande para los cerrajeros que, radial en mano, se esfuerzan para que las tiendas puedan volver a mostrar sus modelos de temporada.

Antidisturbios protegen el escaparate de una tienda que los piquetes intentan cerrar. / E. LUNA

(Léase en amarillo)
Esa tarde, en torno a 170.000 personas, según cálculos de El País, se manifiestan en Madrid contra los recortes del Gobierno, aunque muchos madrileños no verán imágenes de la marcha, ya que la Huelga General ha impedido durante todo el día la emisión de Telemadrid.

Miles de personas se manifiestan contra los recortes por el centro de Madrid. / E. LUNA

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