Esta mosca se autodestruirá en 3, 2, 1…

No se trata, no sufra estimado lector, de un nuevo remake de Misión Imposible (perdida la cuenta ya de los mismos), aunque algo tiene de cinematográfico. La empresa británica Oxitec, radicada en Oxford y especializada en ofrecer respuestas innovadoras al control de plagas que afectan tanto a la salud humana como a la de los cultivos agrícolas, ha desarrollado insectos transgénicos en el laboratorio que, infiltrados entre sus parientes salvajes, desencadenan, tras el apareamiento con estos, el colapso de sus poblaciones y su eventual erradicación.

La Comisión Nacional de Bioseguridad (CNB), adscrita al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, evalúa ahora la solicitud de Oxitec (con número de notificación B/ES/13/07) para la suelta controlada en España (aunque también han planificado su liberación en Italia) de una de sus creaciones, la mosca del olivo (Bactrocera oleae) transgénica. Específicamente en una finca de unos 1.000 metros cuadrados situada a unos ocho kilómetros del puerto de Tarragona y planean mantener el control de las poblaciones mediante redes o mallas para evitar su escape libre.

Pero, ¿en qué consiste esa innovación? Los científicos de Oxitec (y aquí cabría muy bien señalar que la gran mayoría de los cargos ejecutivos de esta innovadora empresa provienen de Syngenta, uno de los colosos de los transgénicos en el mundo) consiguen hacer llegar un gen al material genético de los insectos macho (inyectándolo previamente en los embriones de individuos griegos y haciendo una posterior selección poblacional) que, al aparearse con las hembras salvajes, desencadena la muerte de toda su descendencia femenina. Es decir, que la progenie de estos insectos será de flamantes y transgénicos individuos masculinos, listos para aparearse de nuevo y transmitir su carga letal a la siguiente generación. ¡Qué gran argumento para una película de espías! ¡Estamos hablando de auténticos hackers biotecnológicos capaces de saltarse, sin que ningún miembro de esa sociedad animal pueda notarlo, las barreras genéticas naturales de las especies para inducir su completa autoeliminación! Es importante destacar que esta especie produce una nueva generación ¡cada 30 días!

Este sistema RIDL®, cuyo nombre proviene de las siglas de su denominación inglesa Release of Insects carrying a Dominant Lethal, es decir, suelta de insectos que portan un gen dominante letal, es una variación transgénica de la técnica de control de plagas denominada suelta de machos estériles (SIT por sus siglas en inglés), y que, como su nombre indica, consiste en la liberación en el medio ambiente de insectos masculinos que han sido previamente esterilizados por efecto de la radiación (aquí entra en juego hasta la Agencia Internacional de Energía Atómica –IAEA-), para que compitan con los machos salvajes en el apareamiento de las hembras, y reduzcan así una descendencia potencialmente dañina.

Esta herramienta de suelta de machos estériles (SIT) lleva años siendo utilizada en diversas partes del mundo para combatir a las plagas de una manera alternativa, medioambientalmente respetuosa y mucho más selectiva (ya que afecta a una única especie) que los altamente contaminantes tratamientos químicos. En España, los agricultores del entorno mediterráneo (especialmente de la Comunidad Valenciana) ya conocen de su existencia y buenos resultados, debido al grave problema (en millones de euros de pérdidas) que allí supone la presencia de la mosca de la fruta (Ceratitis capitata), pero se utiliza incluso frente a los mosquitos que transmiten la malaria (Anopheles sp.).

Entonces, si ya existe la suelta de machos estériles (SIT) y da buenos resultados, ¿porqué dar un paso más hacia los organismos modificados genéticamente? La propia empresa, a través, entre otros autores firmantes, de su propio director científico, intenta dar las claves en un artículo publicado en 2012 en la revista BMC Biology, en el que describen los resultados preliminares obtenidos con la mosca del olivo (Bactrocera oleae).

BACTRO~2Mosca del olivo (Bactrocera oleae) sobre una aceitura. Foto: M. González-Núñez

Según lo expuesto en dicho artículo, las moscas transgénicas solventan varios problemas que presenta el SIT en lo que a esta especie se refiere. En primer lugar, sus machos son altamente competitivos sexualmente respecto a los machos salvajes. Además, sus machos muestran una actividad de apareamiento sincrónica con las hembras salvajes. Vamos, que se ponen cachondos al mismo tiempo que ellas. Y por último, sus machos inducen la apropiada refracción en las hembras a sucesivos apareamientos, es decir, que estas no tienen necesidad de volver a copular una vez lo han hecho con sus machos, lo que disminuiría la probabilidad de transmisión del gen letal.

Lo curioso del caso es que en ese estudio no existe una comparación entre sus machos (machotes más bien) y los machos estériles, sino solo con machos salvajes, por lo que no se responde a la pregunta establecida inicialmente, que además es, en esencia, la justificación para poner en marcha el trabajo. También sería interesante conocer las posibles interacciones que estas moscas puedan con otros integrantes del ecosistema, como sus posibles depredadores o descomponedores, por poner unos ejemplos.

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